Relatos, leyendas, cuentos… todo está en los lienzos. Un lienzo en
blanco es un tesoro; en él late una realidad invisible, una fantasía a
punto de nacer, preparada para ver la luz a través de los ojos que se
paseen por el inmaculado lienzo.
Abandonamos los lienzos en blanco, giramos nuestros ojos hacía otra perspectiva y nos encontramos con lienzos repletos de historias,
escenas que nos cuentan en silencio secretos, intrigas, aventuras o lo
que el testigo ocular quiera ver, al gusto del consumidor. Los lienzos
se convierten en cuadros, los cuadros se convierten en relatos, una
especie de metamorfosis del arte.
Relatos al Óleo, es un libro de historias contadas desde la espontaneidad más absoluta partiendo de una base sólida: el cuadro.
¿Qué sucede una tarde de verano en la campiña inglesa?, ¿en qué cuitas se abandona un ama de casa del Siglo XVII en su casa junto a una jarra de vino?, ¿qué motivos tiene una sirena para aferrarse al cuello de un pescador en lugar de quedarse en sus dominios, las profundidades del mar.
En Relatos al Óleo, el lector conocerá la otra cara de la moneda, el otro lado de los cuadros, las historias que nunca se contaron y que, sin embargo, están ahí, siempre han estado ahí, detrás de los lienzos, entre los entresijos de las pinceladas, ocultas tras las paletas de colores.
Llegó el tiempo de desvelarlas, oigamos lo que los lienzos tienen que contarnos.
Érase una vez…
¿Qué sucede una tarde de verano en la campiña inglesa?, ¿en qué cuitas se abandona un ama de casa del Siglo XVII en su casa junto a una jarra de vino?, ¿qué motivos tiene una sirena para aferrarse al cuello de un pescador en lugar de quedarse en sus dominios, las profundidades del mar.
En Relatos al Óleo, el lector conocerá la otra cara de la moneda, el otro lado de los cuadros, las historias que nunca se contaron y que, sin embargo, están ahí, siempre han estado ahí, detrás de los lienzos, entre los entresijos de las pinceladas, ocultas tras las paletas de colores.
Llegó el tiempo de desvelarlas, oigamos lo que los lienzos tienen que contarnos.
Érase una vez…

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